Slackware es una distribución ideal para quienes valoran el control, la estabilidad y la transparencia en su sistema. Pero si no estás dispuesto a leer documentación ni a aprender cómo funciona Linux bajo el capó, quizás prefieras otra opción.
Slackware no está diseñada para automatizar decisiones ni para ocultar la complejidad del sistema. Al contrario: te da acceso directo a su funcionamiento interno, sin asistentes gráficos ni capas intermedias. Esto significa mayor control, pero también mayor responsabilidad. Si no sabes lo que estás haciendo, el sistema no lo hará por ti.
La curva de aprendizaje puede ser empinada al principio, especialmente si vienes de distribuciones más automatizadas. Pero si estás dispuesto a leer, experimentar y aprender, Slackware te recompensa con una comprensión profunda del sistema operativo.
Si prefieres una distribución que tome decisiones por ti, que oculte detalles técnicos y que priorice la comodidad sobre el control, entonces Slackware probablemente no sea lo que buscas.
Una vez que aprendes a usar Slackware Linux, te sentirás cómodo trabajando con cualquier otra distribución. Habrás aprendido las bases, los fundamentos, y entenderás cómo funciona realmente Linux.